Internet y las TICs: sentando las bases de un nuevo lenguaje

          Internet es un medio de comunicación que ha revolucionado al mundo, con su masificación transversal, el amplio alcance que ha logrado en la vida las personas en esta era, la llamada “era de la información”, y por sobre todo, que se ha convertido en una herramienta útil, no sólo para las grandes empresas, sino para todo quien necesite buscar información o desee comunicarse con personas afines o seres queridos.

 

            Es aquí donde yo quisiera detenerme y resaltar el importantísimo papel que juega este desprestigiado medio, ya que las relaciones interpersonales son un aspecto imprescindible y preocupante de los seres humanos.

 

Todas las personas necesitamos estar en contacto con el resto, ya que es el trato que mantenemos con otros seres humanos lo que nos enseña a ser personas, y a desarrollarnos y desenvolvernos como tales.

 

            Sin embargo, el mundo de hoy, donde predomina el agitado ritmo de vida que trajo consigo la industrialización y el capitalismo, ha dificultado cada vez más dejar un tiempo necesario para este contacto con nuestro entorno. Las largas jornadas de trabajo, las obligaciones domésticas y los tiempos de transporte, son hoy en día una limitante (entre muchas otras) al momento de destinar un tiempo adecuado a la sociabilidad. Es entonces, en momentos de estrés y cansancio, en que sale a la luz la necesidad natural del ser humano de relacionarse con otras personas, y ahí es donde Internet se ha ido llenando espacios.

 

            Según estudios realizados por la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, las personas comenzaron su relación con Internet motivados por la búsqueda de información, ya que representaba la gran novedad de obtener todo tipo de datos en un solo lugar. Sin embargo, esta motivación fue variando con el tiempo, y fue la facilidad de relacionarse con otros lo que se convirtió en la primera motivación de las personas para seguir en la Red.

           

            Es entonces que se crean las listas de “contactos” o comunidades de similares intereses formando verdaderos grupos de individuos con características o afinidades en común. Cuando un individuo manifiesta su pensar en la red a otro individuo, está estructurando y elaborando sus pensamientos, siendo este simple hecho de mucha utilidad en cuanto a la emocionalidad de esta persona. Pero si a eso le agregamos que hay otro individuo que formula una respuesta a este discurso estructurado en base a sus pensamientos y sentimientos, se podría convertir en un recurso para obtener apoyo emocional. Es precisamente en esto en lo que hoy en día el hombre en sociedad revela carencias.

 

            Es debido a ello que muchas personas, entre las cuales me incluyo, han logrado, gracias al Internet y su dimensión social, no sólo aumentar el flujo de sus relaciones interpersonales, sino que además las ha fortalecido y enriquecido. Así lo ha demostrado un estudio realizado por la Asociación de Usuarios de Internet.

 

            Pero para entender este fenómeno, tendríamos que partir por definir qué son las relaciones interpersonales, considerándolas independientemente del espacio en que estas se realicen: presencial o virtual. Así, las relaciones interpersonales se podrían definir en función de su experiencia de vida, sus valores, su cultura y su moral, ya que estas relaciones se realizan en función de cómo hemos aprendido a relacionarnos con el resto, y es ahí donde la familia, por el rol en nuestra crianza, es fundamental. Es por ello, que las relaciones interpersonales constituyen entonces, el conjunto de contactos que tenemos los seres vivos como seres sociables con el resto de las personales

 

            Según la pedagogía de la alteridad, “las relaciones interpersonales son consideradas como la capacidad de desarrollarse íntegramente a través del otro, pues sólo en la relación con el otro encontramos sentido a las vivencias personales y sociales. De manera que el otro, cercano o lejano, es vital para el desarrollo de uno mismo.

 

            Sin embargo, y a pesar de los avances tecnológicos y del tipo de relación que se establezca (ya sea presencial o virtual, personal o profesional) la comunicación es la herramienta que posibilita el contacto con los otros, el entendimiento o enfrentamiento, el amor y el odio. Para explicar esto, Rizo señaló que “la interacción es escenario de la comunicación, y a la inversa. No existe una sin la otra. En el proceso de comunicación los sujetos proyectan sus subjetividades y modelos del mundo, interactúan desde sus lugares de construcción de sentido”.

 

            Si bien la comunicación de los jóvenes de hoy no parece ser la misma que la de nuestros abuelos, o al menos no se sirven de los mismos medios, la necesidad básica es la misma: poder comunicarnos y expresarnos. Y si mis padres, hermanos y hasta mis propios amigos cercanos están muy ocupados y agobiados como para escucharme, ¿por qué no buscar en este amplio mundo un espacio en el que pueda expresar lo que siento?

 

            Es por esto que, en tanto existen estas carencias en las personas y la Red sea capaz de ofrecer espacios para que se desarrollen este tipo de relaciones, seguirán gestándose grupos o comunidades con intereses concretos, donde la distancia no tiene por qué ser un factor determinante de acercamiento o distanciamiento, desarrollándose la teoría de Wellman en cuanto a las relaciones en la Red: “cuanto más, más”

 

            En tanto a la disonancia que pueda provocar el empobrecimiento del lenguaje utilizado en los chats o servicios de mensajería instantánea, cabe destacar que, si bien la calidad del lenguaje como tal se ha visto mermada, son estas nuevas tribus las que han creado nuevas formas de comunicación textual, innovando en la utilización de íconos, los que no podemos considerar como una mera “imagen”, ya que se trata más bien de una unidad discursiva especialmente delimitada por uno a varios referentes. Estos han evolucionado en lo que hoy conocemos como “emoticonos”, o secuencia de caracteres que representa una cara que expresa una emoción o estado de ánimo. ¿Será toda esta innovación de la comunicación una destrucción del lenguaje?. Sencillamente no, ya que en vez de destruirlo, pensamos desde la perspectiva más positivista que lo “complementa. Y en el peor de los casos, de no existir este, quizás tampoco existirían espacios en el que los jóvenes pudieran desenvolverse con tal soltura diciendo simplemente lo que sienten y piensan.

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